Mis síntomas iniciaron desde los 5 años, pero se detonaron desde mis 18 años. Hoy tengo 53: “Sufrí una intolerable, cruel e inhumana crisis de DEPRESION, ANSIEDAD y PANICO durante 1 año, en el periodo 2004, no podía soportarla, eran demasiados signos de profundo malestar, nadie podía ayudarme: ni el Psiquiatra más reconocido y costoso, ni los medicamentos (25 pastas diarias, más 20 gotas de clonacepam), ni las 8 hospitalizaciones seguidas, ni el sacerdote, ni el pastor, ni el brujo, ni medicamentos homeopáticos, ni acupuntura, ni el Alcohol podían regresarme la paz y felicidad perdidas, por lo cual tomé la decisión de acabar con mi vida para “descansar” y “no cargar a mi familia”, quienes no entendían mi desespero, ya que decían “que mi marido me daba “una vida de reina”, que lo tenía todo: residía en una zona exclusiva de la ciudad; pertenecía a un club de golf; mi hija estudiaba en un colegio de alto nivel social y académico; me invitaba a los mejores clubes de golf y polo así como restaurantes de la ciudad, varia veces a la semana. Mi familia me juzgaba duramente, “pensaban que se trataba de “falta de carácter”, “debilidad personal”, que me faltaba “fuerza de voluntad”, que me faltaba “verraquera para salir adelante”, que “la vida me había quedado grande”, que “Dios me estaba castigando”, que “yo estaba manipulando” y “llamando la atención”, sentían vergüenza de mí y se apartaron. Me sentía profundamente sola, creía que “me estaba volviendo loca” y que yo era la “única” persona en el mundo, a quien le pasaba esto. Sentía mucho dolor en mi alma. Al cumplir el año padeciendo estos síntomas, y sin signos de recuperación mínima, llamé a mi familia, que vivía en otra ciudad, y me despedí de ellos. Luego, me arrodillé y pedí perdón por lo que iba a hacer (lanzarme de un décimo piso).
Las causas acumuladas de mi crisis fueron el abandono y rechazo de mi padre; la indiferencia, falta de afecto y validación emocional de mi madre y familiares de parte de mi padre; Abuso sexual; el aislamiento en el colegio; bullyng; la extrema soledad; baja autoestima; el perfil genético de mi padre (depresion y ansiedad); el estilo de crianza negligente, y ya en mi juventud: la infidelidad y separación con la pareja con quien se suponía, nos íbamos a casar. Pero el mayor detonante, fue que después de dos años de relación con el padre de mi hija, quien era una persona mayor, bogotano, hijo de padres británicos, una persona muy culta, decente, de trato impecable, elegante, con una educación sólida, que generaba respeto y admiración, persona valorada y aceptada en círculos sociales exigentes y de alto nivel, y quien nunca trabajó porque vivía de las herencias de sus padres, empezó a mostrar otra faceta: era alcohólico, adicto al sexo, consumía sustancias, se la pasaba en “prostíbulos”, le gustaban los chicos, travestis y empezó a maltratarme psicológica, física y sexualmente. No le gustaba que hablara con mi familia, ni amigos, ni que trabajara, ni estudiara, ni saliera a la calle, sin su autorización. Era muy agresivo y me infundía temor. Mi única misión era cuidar a mi hija y ayudarle a “aparentar” que tenía un hogar heterosexual. Finalmente logré que me dejara trabajar en una de sus oficinas como abogada litigante. Al poco tiempo, su hermana, lo denunció por estafa y otros delitos penales, le quitaron la mitad de sus ingresos, y se hizo venta forzada de los bienes inmuebles, lo que lo obligó a invertir en un negocio, para seguir llevando el estilo de vida al que estaba acostumbrado: abrió un bar con “prostitutas” de 3 pisos en chapinero, grandísimo y un bar gay, con excelentes retornos económicos. Desde ese momento, su enfoque se concentró en darle rienda suelta a todas sus adicciones: era un sociópata narcisista. Ese fue, mi punto de quiebre. Nadie cercano podía enterarse. No tenía apoyo de mi familia, ni de nadie para separarme; si buscaba trabajo, me golpeaba el día anterior a la entrevista de trabajo. Entonces los síntomas no cedían, no encontraba la puerta de salida. Con mi terapeuta pude cambiar mis interpretaciones, y para tomar fotos y recaudar pruebas para quitarle la custodia, empecé a visitar los bares, y algo sucedió, las trabajadoras sexuales no eran “satanás” eran seres humanos dispuestas a trabajar para sacar adelante a sus hijos, padres o sus carreras profesionales. Se volvieron mi Familia. Tres meses después, me separé y me sentí “finalmente libre”, me quité un gran peso de encima.
Cuando estaba subiendo la segunda pierna en el balcón del décimo piso, vino a mi mente mi hija y no pude lanzarme, no quería dejarla en manos de él, pensé que podría abusar sexualmente de ella. Entonces me detuve. ¡Cambié mi actitud de “victima” (que lo fui realmente) a ser “más arriesgada” y empecé a trabajar más, para generar mis propios ingresos y empecé a pagar mi Terapia psicológica; ir al gimnasio (sin que él se enterara); a buscar la naturaleza; a jugar con mi hija (era una terapia); a buscar a ese ser superior con una “fe inquebrantable”; a integrarme a grupos de apoyo y tener amistades, corriendo el riesgo de ser golpeada, pero no me importaba! empecé a pensar en mí, a amarme y a trabajar en mi dependencia emocional. Empecé a estudiar psicología no solo para ayudarme a mí, sino para ayudar a otros. Trabajé en el congreso de la república, con la ley de salud mental, y en otras entidades públicas. Pero sentía que debía dedicar tiempo a un propósito: Colombia debía enterarse de que existía este tipo de vulnerabilidades psicoemocionales “que las emociones podían enfermarse”. Entonces se creó la COMUNIDAD FUNIDEP y hoy “Existo, porque tu existes. ¡Mi vida tiene sentido, cuando tu vida recupera el suyo!¡No estás sola (o)!
NISSI TORRES/LUZ MARINA CARRILLO
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PUEDO ATENDERTE? CLARO QUE SI!! Presencial u online!
Soy apasionada por acompañar “determinados procesos terapéuticos” de personas (adolescentes a adultos), familias o parejas que se encuentran “al límite” de su desgaste emocional. Me especializo en:
(Cada sesión de 1 hora y media. El costo de cada sesión es de 120.000 pesos)
1. Intervención en crisis (múltiples síntomas) O Terapia Psicológica individual:
Apoyo a personas que han llegado a pensar que la vida ya no tiene sentido, que están cansadas de luchar solas, que sienten que nadie puede comprender su dolor, que ningún profesional puede ayudarlos. Aquellas que han escuchado que nunca van a mejorar, que vivirán en recaída constante, y que prefieren “descansar (morir)” antes que continuar cargando tanto sufrimiento. Personas que han intentado acabar con su vida o se autolesionan.
2. Terapia psicopedagógica familiar:
Acompaño a familias que han intentado todo lo que han tenido a su alcance para ayudar a un ser querido en su “proceso emocional o psicológico” (ejemplo: depresion, ansiedad). Familias que se sienten frustradas, desgastadas, confundidas y emocionalmente agotadas porque han recorrido múltiples caminos sin obtener respuestas ni alivio. Mi labor es tender puentes de comprensión y dotarles de herramientas y pautas reales para apoyar efectivamente al “paciente” y “apreciar el autocuidado”.
3. Terapia familiar:
Trabajo con familias marcadas por los conflictos, los silencios, las distancias. Aquellas que, aunque se necesitan y se quieren, han terminado lastimándose con palabras y acciones, muchas veces sin querer. Familias que ya no saben cómo hablar sin herirse, que desean reencontrarse, reconstruir vínculos, y sanar historias compartidas. Facilito espacios donde puedan verse con nuevos ojos, comprenderse desde sus heridas, y volver a dialogar con respeto y conexión.
4. Terapia de pareja:
Acompaño a parejas que se aman, pero que sienten que la relación está al límite. Que han acumulado silencios, discusiones, heridas y confusión. Parejas que se preguntan si deben seguir o si es momento de cerrar el ciclo, pero desean tomar esa decisión desde el diálogo profundo y no desde la impulsividad. Les ayudo a reconstruir la confianza, reaprender a comunicarse, resignificar el amor y, si es necesario, separarse de forma consciente y respetuosa, pero siempre haciendo todo lo que está al alcance, terapéuticamente, para proteger la relación.
5. Terapia Psicológica Domiciliaria:
¿No puedes salir? ¿No quieres salir? Yo voy hacia ti. Tu bienestar empezará, donde te sientas seguro. Lo importante no es dónde estás, sino que decidas empezar tu proceso de sanación. A veces, el primer paso es “abrir la puerta”. Nosotros hacemos el resto.
Conoce de mí en www.funidep.com y si te decides, agéndate directamente conmigo al privado celular WhatsApp 3155146643 atiendo de lunes a sábados a las 11am y 2pm.
NISSI TORRES
PRESIDENTE FUNIDEP

Hola buen dia me gustaria hablar mas sobre la depresion
Hola Adriana.
Claro que sí, puedes escribirnos desde nuestra página web (funidep.com) o a través de WhatsApp al 310 858 8930.
Cómo puedo agendar una cita con tigo no es para mi es para mi hermana que se encuentra en una situación que ya no sabemos qué hacer porque nadie le dicho que es lo que relmente le pasa y yo quiero ayudarla.
Hola Diana.
Entendemos la situación y apreciamos mucho tu intensión de ayudarla. Puedes escribirnos desde nuestra página web (funidep.com) o a través de WhatsApp al 310 858 8930, allí te brindaremos toda la información y te ofreceremos la disponibilidad que tenemos para atenderla.
Sufro de pánico, miedo a lo o esperado en estos momentos siento miedo al covic a que me pase algo ami a mi hijo a mi fam y ilia me la paso encerrada, he ido ala psicóloga me había servido al principio pero Cúa do escucho cosas trágicas vuelvo y caigo en pánico, mucho miedo solo me la pasó llorando no se que hacer
Hola Nury.
Aquí estamos para ayudarte a mejorar tu salud mental y emocional en una situación como esta, puedes escribirnos desde nuestra página web (funidep.com) o a través de WhatsApp al 310 858 8930, nuestras psicólogas pueden atenderte en modalidad virtual o presencial.
Buenas tardes, necesito ayuda para mi mamá sufre de cambios de humor muy drásticos pasa de estar de buen humor a estar alterada sin razón aparente no sé cómo ayudarla cada vez está peor, a dónde me puedo comunicar ?
Hola Luisa, buenos días
Nuestro Whatsapp es: 310 858 89 30